UNA SUGERENCIA EN EL CAMPO DE LA ORTODOXIA ECONOMICA: QUE LOS BALANCES DE LAS EMPRESAS EMPIECEN A INCLUIR (SI AUDITADOS, MEJOR) MEDIDAS QUE LES AYUDEN A MANTENERSE CUANDO TODO SE HUNDA DE NUEVO.

(parte 5)

El mundo, nuestro patio de vecinos, va muy deprisa, para lo bueno y para lo malo. La tecnología avanza en proporción aritmética, exponencial. Nuestro comportamiento en lo relativo al respeto a los demás, a la naturaleza, en tantas y tantas cosas, avanza en progresión aritmética, mucho más lento (sin mencionar los que claramente van para atrás, pero eso ahora no toca). Tiene mucho más peligro el arma atómica en manos de un gobernante totalitario y un radical religioso de hoy que quiere que nos orientemos hacia una determinada dirección cuando rezamos, que un kalasnikov en manos de un salvaje de hace 2000 años suponiendo que hubiera podido disponer del mismo.

La cuestión es que el mundo económico tal y como lo vivimos y del que vivimos, tiene unas normas, unos postulados, unas reglas de juego que hay que aceptar. De lo contrario corremos el riesgo de no saber con lo que nos vamos a encontrar (o sí, porque hay lecciones que ya deberíamos tener aprendidas).

Uno de los cambios radicales al que nos enfrentamos es del crecimiento, también exponencial, de la población del planeta y su concentración en grandes poblaciones, con la consiguiente presión sobre los recursos naturales y la contaminación. Y el indudable efecto sobre el patio de vecinos que, de repente…se está llenando. Un crecimiento que puede hacer cambiar radicalmente las reglas de juego económicas.

Llegaremos a 9.900 millones de habitantes en el 2050. En el año 2053 se prevé una población de 10.000 millones de personas, cien millones más en sólo 3 años. Y creciendo. África (sobre todo la subsahariana) doblará su población y algunos países europeos perderán casi el 30% de su población actual (datos de agosto de 2016 del PRB acrónimo en inglés de la Oficina de Referencia de la Población). En 2017 habitamos el planeta 7.400 millones de habitantes.

El lado opuesto lo ocupa Europa que pasará de los 740 millones actuales a 728 en 2050. Asia y América tendrán incrementos de población más moderados.

España es el décimo país con la menor tasa de fertilidad con 1,3 nacimientos por mujer. El país del mundo con la tasa más baja de fertilidad es Corea del Sur con 1,2, así como Rumania, siguiente de la lista. El país que perderá mayor población es Rumanía que pasará de los 19,8 millones actuales a 13,9 millones para 2050.

Níger ocupa la cabeza en cuanto a índice de fertilidad con 7,6 nacimientos por mujer. Pero el mejor ejemplo de crecimiento desbocado es la República Democrática del Congo con actualmente tiene 79,8 millones de habitantes, con una tasa de fertilidad de 6,5 (la tercera mayor del mundo). Tendrá nada menos que 214 millones de habitantes en 2050  y pasará a ser uno de los diez países más poblados del planeta. Nigeria pasará al cuarto puesto, con casi 400 millones de habitantes. Egipto tendrá 169 millones de habitantes. La India desbancará a China como país con más habitantes del planeta con 1.708 millones de habitantes frente a los 1.329 actuales (China tendrá, si las previsiones son correctas -.¿Quién dice que no se queden cortas?.- 1.344 millones de habitantes frente a los 1.278 actuales. Para entonces Rusia y Méjico ni siquiera estarán entre los 10 países más poblados del mundo (Brasil bajará del puesto quinto al séptimo). Se estima que España pasará de los 43 millones actuales a 40.

El cambio en solo 30 años será por tanto espectacular. El comercio es de prever se verá igualmente afectado al modo de como lo han hecho algunos países árabes con el dinero recibido por sus exportaciones de petróleo (han pasado de viajar en camello y tener niveles básicos de subsistencia a ciudades con un skyline que parecen de ciencia ficción).

En solo 30 años el mundo puede ser muy distinto al que conocemos ahora. Antes hacía falta generaciones para notar los cambios. Hoy en día ya no es así. Algunos de nosotros no lo veremos, pero nuestros hijos seguro que sí. Y surgen inquietantes preguntas:

1.- ¿Los países aludidos tendrán posibilidad de dar trabajo a tan ingente cantidad de ciudadanos?

2.- Si lo hacen ¿Será a costa de una presión insoportable sobre los recursos naturales de los propios países o del entorno?

3.- Hasta que se incorporen a las nuevas tecnologías, menos contaminantes, que estarán disponibles pero puede que no para todos ¿Seguirán modelos de crecimiento como el que hemos seguido en occidente hasta ahora, tan poco respetuoso con el medio ambiente y la naturaleza?

4.- Y si no es así, y no pueden dar trabajo a sus millones de habitantes ¿será inevitable la emigración a países más desarrollados, como sabemos que está pasando ahora a menos escala, a costa de arriesgar sus propias vidas y de poner en peligro la idiosincrasia de los países de acogida (voluntaria o forzosa)?

5.- ¿Nos hemos parado a pensar en serio el reto enorme que supone este hecho y la ingente cantidad de recursos que supone, contener o asimilar estos flujos migratorios?

6.- ¿Estamos seguros de que tenemos un plan para afrontar este tsunami humano para que no se provoque un conflicto racial, religioso y económico?

Personalmente me cuesta aceptar que Reino Unido tenga un porcentaje de musulmanes del 35% dentro de sólo 30 años y que al pasear por Cambridge, Oxford o Regent Street en Londres oiga llamar a la oración desde el minarete de una mezquita cercana cuatro veces al día. En Marsella, Francia, el 40% de la población es musulmana. Hace no muchos años Líbano tenía mayoría de población cristiana maronita, hoy es minoritaria y el país ha cambiado mucho, ha pasado de ser un destino turístico de primer orden a casi no poder pasear por las calles. No me imagino sin embargo iglesias llenas de fieles en Arabia Saudí, o en Marruecos. Y quien crea que las creencias religiosas no afectan al modo de vida, al modo en que nos relacionamos, al modo en que entendemos la economía, es que ha nacido ayer.

No quiero decir que un modelo sea mejor que otro porque no estoy juzgando estos aspectos. Lo que sí quiero decir es que el efecto en la economía de estas variables (incremento espectacular de la población y modo de entender la vida según qué creencias) tienen un impacto en el sistema económico imposible de pasar por alto salvo que se sea un inconsciente.

Tan solo quiero destacar con estos datos, que los cambios a los que nos enfrentamos en el corto y medio plazo (en una nación 30 años no es largo plazo) son enormes, y que de la misma forma que prevemos los fondos que tenemos que ahorrar para comprarnos un casa dentro de cinco o siete años, y empezamos a tomar medidas desde hoy mismo, tenemos que hacer lo mismo para tener recursos para los cambios que se nos echan encima a una velocidad de vértigo. En el mundo solo sobreviven los previsores, porque los que no lo son, no tienen medios para afrontar el problema cuando ésta se quiere colar en casa. No se puede quemar la casa y luego quejarse de que hace frio en invierno porque no hay paredes, ni puerta ni techo.

Nuestras medidas económicas del corto plazo (reducción de déficit cuanto antes, simplificación de la legislación de manera inmediata) del medio plazo (estructura productiva del país donde somos especialmente eficientes, incentivos para la formación de calidad y ciudadanos preparados) y de largo plazo (respeto a la norma, ideas claras sobre nuestro papel en el mundo, cuidado de la naturaleza) tienen que estar conjuntadas. Haga el resto del mundo su trabajo y nosotros el nuestro, que es ingente.

Será la mejor manera de afrontar lo que se nos avecina, y nos tiene que coger preparados.

Estamos perdiendo un tiempo precioso.

En la siguiente entrega comentaremos un factor nuevo con un efecto económico tremendo; el de las nuevas tecnologías, que han destruido muchos puestos de trabajos y está por ver que sean capaces de crear otros tantos (que se lo pregunten a la hace no mucho gigantesca multinacional Kodak)

Y es que en lo concerniente a la Economía, todo está entrelazado. Endiabladamente entrelazado.

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